Corría el año 1940, cuando el entonces presidente Ortíz, decreta la neutralidad argentina ante la Segunda Guerra que envolvía al continente europeo. La Argentina estaba organizada desde 1853 en que se dictó la Constitución Nacional y luego de la sanción de la Ley Nacional Nº 1532 del año 1884, en 14 provincias y 10 Territorios Nacionales.
Uno de esos Territorios Nacionales era el de la Pampa Central, que merced a las gestiones del Inspector de Escuelas Nacionales don Raúl Basilio Díaz, había logrado que el Consejo Nacional de Educación crease una Escuela Normal, que comenzó a funcionar el año 1919.
Así como en un principio vinieron muchos maestros recibidos en la Escuela Normal de San Luis al Territorio de la Pampa Central, muchos de los maestros recibidos en la Escuela Normal de Santa Rosa, tuvieron que aceptar cargos en los otros Territorios Nacionales. Ejemplo de ellos son el maestro Ripa o el maestro Rodríguez Kessy o las maestras jardineras las hermanas Huarte que fueron a Chubut y a Misiones respectivamente.
Ese también fue el destino del maestro Juan Umazano, nacido en Santa Rosa, recibido en “la Normal” y enviado al Territorio Nacional del Chubut. Su hijo Juan Aldo, ha escrito y publicado la experiencia de vida de su padre y de su familia en un pequeño pueblito llamado Gan Gan, que albergaba a tan sólo 240 habitantes.
Es un libro entrañable, escrito con ese amor que alarga el conocimiento de los hechos y se interna por el rastro de las pequeñas cosas de las que está hecha la vida. La trama está conformada por las experiencias cotidianas de los años que la familia Umazano-Tarquini vivieron, trabajaron y convivieron en la meseta del Somuncurá.
Es una historia de familia pampeana, pero cuyos tramos iniciales se desarrollan en un lugar climáticamente más riguroso que la misma Pampa Central. Donde el Pampero sopla más fuerte, donde las temperaturas, la nieve o las sequías dejan huellas para siempre.
Tiene muchas imágenes que permiten al lector darse cuenta que el relato del viaje que hace el autor con sus hijos no tiene nada de ficción. El prólogo fue escrito por Aldo Martín Umazano uno de los hijos del gran titiretero pampeano.
La edición estuvo a cargo de Ediciones Pitanguá, escrita el año 2016 y publicada este año 2018, nos muestra a Aldo como un escritor que comienza a soltar amarras con sus libros sobre teatro de títeres para adentrarse en la narrativa. Le hizo caso a su madre que le insistió durante muchos años “cuando vas a escribir sobre tu padre”.
Creo que este libro no será el último de relatos que escriba Juan Aldo Umazano, dado que tiene ahora por delante muchos temas para desarrollar. Estimo que este hermoso volumen que nos ha presentado es recién el comienzo.