Ohaco policía en el oeste pampeano.

La foto que ilustra esta historia fue tomada en el árbol ya seco y que dió origen al nombre del pueblo del noroeste pampeano denominado Algarrobo del Águila. Que según la leyenda “cuando los indios iban a cruzar al arroyo, si el águila estaba con el pecho blanco dando el frente al arreo, no efectuaban el cruce, pues era mal presagio y esperaban a que se pusiese de costado o mirando al Norte, recién entonces cruzaban”.

Si observan bien hay tres personas subidas al tronco. El de más arriba es Adolfo Ohaco, quien según su propio relato estuvo cumpliendo servicio como policía del Territorio Nacional de la Pampa Central desde el 6 de febrero de 1939 y que como era el único que sabía andar a caballo era el encargado de recorrer los puestos de la jurisdicción del pueblo mencionado.

El de más abajo con sombrero es uno de los hermanos gemelos de la familia Torres Amat de Telén quienes realizaban la mensajería llevando el correo, encomiendas y otros bienes de consumo.

En su libro “Vairoleto: la otra cara”, Ohaco ha dejado escrito este recuerdo: “Me llamó la atención ver un gran árbol seco, que da origen a la denominación de Algarrobo del Águila, estaba ubicado entre los edificios de la Comisaría, concretamente la vivienda del personal soltero y el almacén de Ladislao Pereyra”.

Más adelante agrega: “Recuerdo varios apellidos de los puesteros que vivían sobre la margen occidental del Atuel como Abalo, Berdugo, Cugiola, Cobarrubia, Ortubia, Toledano, Urrutia, Cerda, Hurtado, Luque, Pagano, Jara, Orellano, del Río y Zúñiga.”

Entre sus recuerdos y anécdotas agrega algunos párrafos sobre el río Atuel en la época de su llegada. “A grosso modo, el cauce tendría frente a la Comisría un ancho de 40 a 50 m y 1,20 de profundidad, en tiempo de mayor crecida en los años 1941-42. En ese verano nos habíamos quedado aislados y debíamos ir a buscar la correspondencia y “los vicios” en jardinera, hasta el puesto de Trapalcó, distante legua y media del poblado”.

En el libro mencionado Ohaco cita a las cuatro personas que lo impulsaron para que escribiese su versión sobre Juan Bautista Vairoleto. “Debo decir que fueron cuatro personalidades quienes me instaron a que escribiera mi versión al respecto y pido disculpas por tener que nombrarlas: el Profesor… J. Ricardo Nervi, quien en 1985 me impulsaba tomando un café en el hotel Pampa; …el director del diario La Arena, Saúl Santesteban; el profesor y escritor José Villarrreal y por último el contador Leopoldo Casal”.

Bibliografía: Ohaco, Adolfo: “Vairoleto: la otra cara” Primera edición 236 pgs. de NEXO Di Nápoli, Santa Rosa (La Pampa) 2008

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