Don Máximo García Arebalo nació en España, en la provincia de Valladolid, en la comarca de Villa Iscar. Después de haber sido sorteado para el servicio militar obligatorio y habiendo obtenido número bajo, emprendió su viaje como inmigrante con destino a la República Argentina.
Cuando llegó se instaló en la provincia de Buenos Aires. La Argentina por esos años todavía no había resuelto que hacer con los aborígenes que ocupaban la Pan Patagonia y con las tribus que realizaban periódicamente malones a las estancias, arriando ganado, tomando cautivas y destruyendo los campos y bosques con los incendios, para escapar de sus perseguidores.
Trabajó en una confitería donde aprendió el oficio de masitero. Después se dedicó a trabajos en campos de la zona. Al tiempo se casó con una argentina, doña Fidela López. Trabajó varios años y después que terminó la denominada “conquista del desierto”, el año 1885 sacó una guía de campaña para trasladar hacienda desde el campo en la provincia de Buenos Aires, en la zona de Benito Juarez al Fortín Victorica.
Había comprado una legua de campo al norte de Victorica, pasando el límite en el sur de la provincia de San Luis. Allí comenzó a poblar en el predio al que bautizó como “La Porteña” en homenaje a la procedencia de su esposa. Eran sus vecinos don Modesto Gómez Mentasty, propietario de dos leguas bautizadas como “El Descanso”, dado que allí paraba la Mensajería para cambiar los caballos de refresco y don Enrique Galindez, propietario de otra legua, quien la bautizó como “El Porvenir”, probablemente aludiendo a que en su anterior trabajo era encargado del campo de Gómez Mentasty y ahora era propietario.

Cuando se comienzan a alambrar los campos al norte de lo que entonces era el Territorio Nacional de la Gobernación de la Pampa Central, don Máximo tiene un altercado con el inglés Alberto Sidebottom, quien luego de terminado el alambrado, cierra la tranquera y la asegura con candado impidiendo el paso a los productores laneros del sur de San Luis.
El enfrentamiento origina una denuncia ante las autoridades de la Municipalidad de Victorica y de la Gobernación, dado que se ha violado el Código Rural, que obligaba a dejar el camino de sirga, para aque pudiesen pasar los vecinos. Pero no sólo fue asuntos de papeles, sino que en cierta ocasión Sidebottom que había sido capitan del ejército inglés, para amedrentar a García le sacude unos tiros que lo hieren.
Probablemente esto halla provocado la decisión de García de vender “La Porteña” y comprar a la sucesión de Amaro Martinez el año 1898 el campo denominado “Carro Quemado” siete leguas al sur de Victorica.
Allí comenzará otra historia, dado que a la crianza de la oveja le agregó el cultivo de alfalfa que en la década del 1900 tenía buen precio internacional. El primero que había demostrado que era posible este cultivo había sido el francés Alfonso Capdeville en su campo Telén.
Cuando llegó el festejo del Centenario de la Argentina en 1910, don Máximo recibió por la semilla de alfalfa dos premios importantes: 1) Medalla de Oro de la Bolsa de Cereales y 2) Medalla de Plata de la Sociedad Rural Argentina.
Posteriormente con las ganancias producidas con la lana y la semilla de alfalfa adquiere más leguas de campo al sur del paraje “El Durazno”. El campo se conocía como “El Fortín”, dado que allí había estado el Fortín”La Perra”, en la cercanía de la laguna Trehualauquen, que hiciera levantar el Coronel Ernesto Rodríguez para proteger a los colonos que llegaron inmediatamente después de finalizada la “Conquista del desierto” en 1882.
Don Máximo García fue uno de los pioneros del campo pampeano de la región del noroeste. En “La Porteña” nació su hija Mariana Francisca que se casó con Justo Ceferino Huarte. Su hija mayor Felisa se casó con el español Fermín Huarte. Falleció en Victorica el año 1931, sus restos descansan junto a los de su esposa en el cementerio de esa localidad.