“Felucho” un vasco intrépido.

Félix Berasategui, apodado “Felucho”, era el menor de los hermanos. Se escapó para la Argentina (1937) para evitar que lo metieran preso por enfrentarse a quienes estaban intentando quemar una bandera monárquica. Felucho con su juventud evitó que la persona lo concretara pisando al sujeto y derribándolo al suelo. Además ya se olfateaba el inicio de la segunda guerra mundial.

Primero llegó a Victorica, entonces Pampa Central, Félix viejo el año 1913, eran parientes de la familia de Bautista Padrone. Cuando la Municipalidad decidió colgar los grandes espejos (1915) donados por la familia del General Victorica, en el Salón de actos, lo contrataron a él para el trabajo, que lo hizo con un ayudante de apellido Torrens.

A los pocos años llegó Francisco, era 1917, escapando de la posible guerra que se intuía en su familia, que prefería no ver mas a sus hijos pero saber que vivían lejos y no tenerlos en un cementerio cerca. Ya eran dos para la herrería y fábrica de carros. Cuando la iglesia terminó la obra del campanario, los llamaron a los hermanos Berasategui que tenían aparejos, quienes con dos peones subieron las enormes campanas al lugar que hoy se encuentran. Cuando llegó Felucho (1932) formaron la empresa “Berasategui Hermanos”, dedicada a la Herrería, Taller Mecánico, Poceros, Molineros.

Juan Llorens vendía automóviles Ford y combustible marca “Energina”, Viniegra Hermanos vendía automóviles Rugby y combustible de la marca “Shell” y cuando en 1945 se instaló la sucursal de Federico Calandri vendían combustible de la marca “Esso”. Así que los Berasategui consiguen una estación de servicio autorizada para vender la marca YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales). Les fue bien porque la venta de repuestos, la mano de obra del taller y sobre todo la colocación y reparación de molinos generaba ganancias. En la empresa trabajaron las tres hijas de Francisco y dos sobrinos.

Por eso cuando pueden comprar un camión cero kilómetros, el vasco chico tiene la idea de poner en el buche esa leyenda “El sol sale para todos” que seguramente contenía algún mensaje subliminal para algunos envidiosos.

En la imagen se lo ve parado delante del camión que tiene pintado en la puerta el logo de la Estación de Servicio, -situada en la esquina de la manzana frente a la plaza y en diagonal con la escuela 7-, al lado del cura párroco Manuel Lario. Presumo que esta imagen debe ser de los años 1954/5.

El “Bocha” Garayo está subido del otro lado, con la ropa de soldado porque estaba haciendo el servicio militar y arriba en el buche está otra persona no identificada que supongo también estaba haciendo el servicio militar por el corte de cabello.

El que está subido sobre el motor al lado de Garayo es Juan Carlos Baigorria un seminarista que actualmente es el párroco de Eduardo Castex (La Pampa). Y el que está al lado del cura es el transportista de combustible que acarreaba desde Bahía Blanca, los tambores de hierro con nafta o querosén, las latas de aceite, grasa y los demás lubricantes cuando todavía no llegaban por la zona los camiones cisternas.

Recuerdo que cuando se quemó la farmacia de la familia Frois, que está enfrente donde estaba la estación de Servicio “La Viscayna”, Felucho ayudó a apagar el fuego y sus hermanos cubrieron de bolsas mojadas el surtidor de combustible para evitar que tomara temperatura. Además, sacaron los tambores de nafta al medio de la calle para alejarlos de la zona de peligro.

“Felucho” se casó primero con una joven que vivía en una casa enfrente del taller de la herrería, al lado de la cancha de pelota a paleta vasca, de apellido Reale, de cuyo matrimonio descienden dos hijas. Posteriormente se encontraron y formaron pareja con una morocha nacida en las orillas de Victorica, con quien tuvieron a Juan y Analía.

Felucho había realizado el curso de pilotaje y tenía un avión. Con ese avión solía llegar hasta Santa Isabel a llevar repuestos que los tiraba en los médanos donde sus dueños los iban a buscar. En otros viajes lo acompañaba Simona Zamudio, la enfermera y último amor de su vida, que hacía los primeros auxilios a alguna persona enferma o accidentada.

El Año 1955 fueron en el avión con su hermano Paco a un Festival Aéreo en Mendoza. Al llegar al campamento “El Plumerillo” escucharon bombas, a lo que Francisco le dice a su hermano: “hombre mira que recibimiento”. Pero resulta que era la sublevación para derrocar al presidente Juan Perón. Los detuvieron creyéndolos enemigos y le incautaron el avión que al maniobrarlo se lo destrozan.

Perdió la vida en su avión, regresando de Bahía Blanca (1963) en los alrededores de la pista de aterrizaje de la ciudad de General Acha (La Pampa). El aeroclub de Victorica lleva su nombre, homenaje que lo propuso su amigo Federico Ortiz Echague el año 1972 cuando se fundó.

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