Estancia “Las Vertientes” V

Generalmente los propietarios de los campos de grandes dimensiones (más de una legua), tenían al frente de la administración del establecimiento a un Mayordomo, quien era el encargado de llevar adelante todas las tareas relacionadas con la producción, conducir al personal y organizar el plan de manejo de acuerdo al calendario anual.

Pensemos que en los momentos iniciales y sobre todo en los años de predominio del lanar en “Las Vertientes” vivieron y trabajaron alrededor de más de 250 personas entre hombres y mujeres, los que se fueron reduciendo a medida que el vacuno fue reemplazando al lanar y luego que terminó la Guerra y comenzó a mermar el trabajo de los hacheros y aserraderos de la zona, asimismo mermó el trabajo de arreglo de aguadas, corrales y alambrados.

Hoy esta cifra causa admiración, pero recordemos que estamos refiriéndonos a la estancia más grande de toda la zona del caldenar. Además dentro del predio funcionó una escuela privada. Y como la ganadería era a puro campo existían varios puestos donde vivía el puestero con su familia. Sus hijos asistían a clase a la misma escuela a la que iban la de los propietarios.

Por otra parte los dueños que eran inmigrantes traían sus propias costumbres, cultura e idiosincracia. Por ejemplo el esposo con su esposa y los niños pequeños pasaban en Buenos Aires la mayor cantidad de meses del otoño e invierno, dado que no podían soportar las heladas de más de tres a seis o siete grados bajo cero.

Parte del personal femenino que trabajaba en la casa y la escuela. Como se puede observar todas estan vestidas especialmente para la toma de la imagen, los dos niños rubios que se observan son hijos de los dueños del establecimiento y están con su madre.

Asimismo en la primavera y verano cuando vivían en el campo trataban de continuar con los juegos o deportes, para ello había que tener preparadas las canchas para el hockey o el tennis. También al tener un avión era necesario tener la pista de aterrizaje en perfectas condiciones durante todo el año.

Además cuando los niños se hicieron adolescentes y luego jovenes había que tener caballos mansos preparados para que pudiesen hacer las cabalgatas o andar en sulky u otros carruajes con los vecinos o amigos invitados.

En la foto de la estación de Victorica está el dueño de “Las Vertientes” con bastón, el mayordomo Blaisse y su esposa de sombrero. Quien está del lado izquierdo es el pintor español Antonio Ortíz Echagüe y su esposa al centro Elizabeth Smidt, dueños de “La Holanda” y del lado derecho Eduardo Bridgge el Encargado de la estancia “Jahuel del Monte”. Allí se observa el palo de hockey prueba de que la práctica de dicho deporte era hasta la edad madura.

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