Estancia “Las Vertientes” III

Cuando el 1º de septiembre de 1939 dio inicio en Europa la Segunda Guerra Mundial, los nuevos dueños de la estancia “Las Vertientes” ya estaban instalados en la residencia del campo, dando comienzo a sus experiencias en la ganadería pampeana con ovejas, vacunos y caballos.

Fue una experiencia de prueba y error, pues la familia provenía de un país con clima templado y húmedo, con temperaturas moderadas, dada la influencia del mar que estaba cerca. En cambio en la Pampa Central el clima es seco, de tipo continental con temperaturas extremas, tanto en epoca de verano como en el invierno.

El pueblo más cercano era Carro Quemado una pequeña localidad creada el año 1924 que solo tenía una estafeta de Correo, un Destacamento Policial, el Registro Civil y una escuela primaria. A treinta y cinco kilómetros más al oeste estaba el pueblo Victorica, donde tenían acceso a una red comercial, industrial y de servicios más diversa. Fundamentalmente contaba con el Ferrocarril del Oeste mediante el cual se conectaban con el puerto de Buenos Aires. Había sucursal del Banco de la Nación Argentina y la Oficina de Correos y Telecomunicaciones, más la Comisaría Departamental.

Los caminos eran todos de tierra que no estaban en buenas condiciones en épocas de largas sequías o de abundantes lluvias en cuyo caso se formaban grandes lagunas, algunas infranqueables. La familia tenía automovil, camioneta y no puedo saber si tuvieron algún camión. Pero se que tuvieron tractor y avión propio.

En los primeros años el predominio del ovino significaba tener varios empleados de a caballo para cubrir las necesidades de mano de obra en la crianza, combatir a las plagas de la ganadería, la señalada, como en las esquilas, el movimiento hacia las ferias, la carneada para consumo y el mantenimiento de los alambrados y de los cortafuegos en buenas condiciones.

Ellos dieron empleo a muchas personas de la amplia zona de la comarca, incluyendo algunos de Victorica como de Loventuel. Hombres y mujeres, jóvenes y aprendices casi niños, entre los cuales oscilaban entre veinte o treinta según la época del año. Los alambradores fueron una familia de apellido Suhurt de Carro Quemado.

Por todo esto es que decidieron invertir en instalaciones y mejoras que no sólo les permitiera producir sino además vivir lo más cómodamente posible. Para ello comenzaron por instalar un tanque elevado de agua de varios miles de litros que permitía el abastecimiento de agua potable para la familia como para el personal que trabajaba en las distintas actividades. De construir una gran estufa hogar en el living alimentada a leña de caldén, algarrobo y piquillín.

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