A fines del siglo XIX y principios del XX, el primer pueblo fundado en el entonces Territorio Nacional de la Pampa Central existían Fondas, Restaurant y Hoteles. Victorica estaba a mitad de camino de la capital que era General Acha y la Villa de las Mercedes en la provincia de San Luis, el centro comercial mas cercano e importante.
En esa época todo el traslado de personas, como de la correspondencia y encomiendas estaba a cargo de las denominadas Mensajerías o Galeras. Que eran carruajes tirados por varias yuntas de caballos o mulas, que se cambiaban cada tantas leguas por las de refresco, que tenían los comerciantes de la zona rural.
“La suspensión de la galera importará un retroceso en el porvenir de la vasta región sur que es la esperanza de la provincia de San Luis como riqueza agrícola y ganadera. El comercio volverá a manejarse como se manejaba en épocas primitivas: con chasques”. (fragmento de una carta de Rufino Barreiro al diputado nacional por San Luis Eleodoro Lobos 16-8-1896)

Uno de esos establecimientos que albergaba a los pasajeros y tenía un amplio solar para la entrada de los carruajes y dar de comer a la caballada mientras descansaban, era el Hotel que había sido levantado por el italiano don Francisco Lemme, en una esquina a dos cuadras de la plaza. Lemme había llegado a Victorica desde la provincia de San Luis.
Según el antiguo diario La Capital, de Santa Rosa, el año 1904 se produce el descubrimiento, por rotura del revoque de una pared del edificio del hotel, -que había sido adquirido por el francés Juan Bautista Cazaux-, difería de lo que estaba firmado en el boleto de compraventa como “casa de material”, era en realidad un edificio construido con adobes crudos, es decir no eran ladrillos quemados con leña.

No tengo fotografías anteriores que permitan apreciar con que material estaban levantadas las paredes. Solamente dispongo de las que tomé el año 1985 cuando había comenzado la demolición del edificio y como se puede observar eran ladrillos quemados, no crudos. Por ello deduzco que pudo haber sido alguna pared interna y no todo el edificio lo que dio origen al litigio pueblerino que dio mucho que hablar.
Después de la familia Cazaux, el hotel pasó a ser administrado por la familia de Marcos Figueroa y Nuncia Ingrassia. Allí vivieron y trabajaron aproximadamente desde mediados de la década de 1940 hasta la segunda mitad de la década de 1970.

A mediados de la primera década del 1900 allí se hospedó el italiano Ludovico Brudaglio, quien había llegado a Victorica el año 1906 a trabajar como ayudante en el escritorio del almacén de ramos generales de don Joaquín Llorens. Años después Brudaglio deja ese empleo y se dedica a dibujar, pintar y tomar fotos como medio de subsistencia.
Como su arte ya era apreciado, dado que hacía retratos, y estaba colaborando con la comisión directiva de la Biblioteca Popular transformada en un centro cultural, le aceptaron la propuesta de hacer en el salón comedor un gran mural que es el que se puede observar en la imagen de arriba.
Ese mural tomo mucho mas valor cuando su autor se recibió de maestro en la Escuela Normal de Santa Rosa. Después que se casó en Victorica con Teófila Maidana, se fueron a vivir a Realicó donde Brudaglio fue uno de los fundadores de la Biblioteca Nicolás Avellaneda. Fue maestro y director en escuelas de General Pico y Arata. Posteriormente fue designado en la Inspección de Escuelas de los Territorios Nacionales. Luego ejerció la docencia en Entre Ríos y en Buenos Aires. Falleció en la Capital Federal el 11 de noviembre de 1962.
En agosto del año 1962 el diario Zona Norte de General Pico publicó una revista conmemorativa del 80° Aniversario del Combate de Cochicó y allí aparece una nota titulada “L. Brudaglio” con una foto donde se lo observa de pie con un brazo apoyado en una silla, acompañada de un epígrafe largo que comienza diciendo: “Ludovico Brudaglio, según una fotografía que le fuera tomada en Victorica el 17 de septiembre de 1908”. Mas adelante se dice: “En Victorica pintó murales que se conservan.” No se porque motivo el periodista no consignó el lugar donde estaban los murales mencionados. Desde hace unos cuantos años sabemos donde estaba uno por lo menos.
Lamentablemente cuando se demolió (1985) totalmente el edificio, se perdió para siempre esta obra de arte creada sobre la pared del salón comedor del hotel Francés, de este italiano que el año 1915 escribió el “Álbum Gráfico” de General Pico, al cumplirse los primeros diez años de la fundación de esa ciudad.