Todavía quedan en campos de la provincia de La Pampa, algunos caldenes centenarios. Estas grandes “Catedrales de los pájaros” siguen subsistiendo porque son el árbol nativo de nuestra comarca.
Muchos fueron abatidas por el hacha durante las dos guerras mundiales en que los ferrocarriles utilizaron la leña de éste árbol para alimentar las hornallas de las locomotoras a vapor. Aunque también en las décadas de entreguerras y al comienzo de la colonización este noble árbol fue cortado para alambrar campos, para hacer bebederos, para hacer toneladas de leña que alimentaban las cocinas no solo de la Pampa Central, sino también de la provincia de Buenos Aires.

Ha sido talado parcialmente para extraer de su cuerpo gruesos esquineros para los alambrados o acaso cumbrera para algún rancho. Seguramente ha sido refugio de las ovejas en las últimas décadas del siglo XIX y primeras del siglo XX y luego también para las vacas y los caballos.
En la cara posterior están las señas del daño que le han infligido, pero el abuelo ha sabido subsistir lamiéndose las heridas. El fuego pareciera que pasó por otro lado. Es probable que se salvó de la fiebre de los aserraderos, porque no había ni guinches, ni camiones que pudieran soportar semejante peso.
Hay uno muy grande en Los Cerrillos, cerca de Telén.
si lo conozco y tengo foto, pero es más chico que este te aseguro, gracias por el comentario.
Hola Luis, estoy haciendo un estudio fotográfico de caldenes centenarios, te importaría comentarme en qué zona está este caldén, aunque sea a mi mail? Gracias. julieta.schab@gmail.com